XIV Internacional conference 2002 , Barcelona- II Simposio de Sida 2002.(Resumen-disertacion) July 7/ 12/2002.
Les voy a contar mi ida a Barcelona. Un día de noviembre del 2001 escribí en casa, específicamente en la cocina, un proyecto sobre “La mujer y el Sida”. ¿Cómo se me ocurrió? Simplemente trabajando en el campo, de caminar, observar en la cancha misma, en la vida diaria. ¡Qué mejor escuela! Lo llame “Mujer, Sida y Pobreza”. Yo no tenía idea como mandarlo, sobre todo porque tenía que ser en ingles. Así que le pedí ayuda a Nora Renski, y lo mandamos. Yo pensaba: ¿entre tantas personas y trabajos se fijaran en el mío?, realmente dudaba.
Rosa, mi hermana, siempre sostuvo que viajaría. Para estos días me quedo sin trabajo y consigo un PLAN de $ 120-por un par de meses. Mi trabajo era de piquetera (no cortaba las rutas) sino que picaba realmente piedras en un campo sobre Camino General Belgrano. Durante cuatro meses trabaje con mujeres algunas de ellas estaban embarazadas, la mayoría sin estudios casi todas con más de cuatro hijos muchos de los niños estaban también trabajando con sus mamas. Algunas tenían parejas pero la mayoría estaban solas. Económicamente estaba igual que ellas, pero espiritualmente no. Les conté que estaba estudiando, de lo importante que era. Ellas me decían que querían una casa para sus hijos y que estudiaran, para que no les pase lo mismo que a ellas.
Estas mujeres miraban el piso todo el dia, cargaban carretillas de escombro, basura y maleza.
Yo elegía dos piedras para armarme una sillita y me sentaba con una maza a picar piedras, otra las recogía.
Si sacaba el nombre Sida de mi proyecto era tan finita la línea entre una y otra cosa ¿De que estábamos realmente hablando? ¿Cuál era la diferencia?
Pensaba ¿Cuántas de ellas tendrán una posibilidad? Sabía en el fondo que una parte de la sociedad no le convenía que se despertaran.
Ahí estaba otra diferencia: yo me desperté.
Pasaron unos meses y me entero que la beca fue otorgada, no lo podía creer. ¡Qué alegría tan grande! Bueno, pensé: me llevo unas latas de arvejas, lentejas, me subo al avión y chau. Me dijeron NO, no es tan así, tenes que sacar pasaporte (¿? No savia que era), armar el poster. Yo pensaba ¿cómo? ¿Y con qué dinero? Bueno, comencé a pedir ayuda a entes gubernamentales, la respuesta fue: NO HAY PLATA. Fueron tantas negativas que me sentí frustrada y triste. Mi compañera Rosa tomo dinero del quiosco del Colegio donde cursábamos el segundo año de la secundaria para adultos para que yo pudiera sacar el pasaporte.
También me presente ante el intendente de Florencio Varela pasa pedirle ayuda con mis gastos. Me felicito, me palmeo la espalda y nada más. Hasta que María Luisa Maneiro me conecta con el señor Peter de GTZ, este hombre solo me dijo: ¡Te felicito! Conta con mi ayuda. Tuve mi pasaporte, devolví el dinero del quiosco, presente mi poster y tuve dinero para gastos personales. Pero lo más importante, fue tener un respaldo al salir de mi país. Me dio sus datos por si llegaba a tener algún inconveniente. Sentí que ya no era “paria”, que una persona de otro país me respaldaba y cuidaba. Hago mención de estas personas porque creyeron en mí y valoraron mi trabajo. . Algo para contarles es que no gaste toda la plata que me dio Peter, traje un resto que me sirvió para poder pagarme los aparatos de dientes. Ya que no podía costearlos. Parece un comentario fuera de lugar, pero para mí no lo es. Gracias a una cadena humana de voluntades pudo pasar todo esto con una sola persona. ¿Imagínense que pasaría si todos isiéramos lo mismo por un otro?
Logre viajar a Barcelona, no fui sola, viaje con los sueños de muchas personas: la gente del barrio, de toda la escuela, mi familia, amigos y compañeros que viven con VIH y trabajan en la lucha contra el Sida todos los días del año. No solamente cuando hay una Conferencia.
¿Qué viví en Barcelona? Una de las experiencias más lindas fue poder ver un Mar de personas con diferentes colores de piel, vestimenta y cultura. Tuve la posibilidad de socializar con muchas personas de América Latina, saber cómo están trabajando, si participa su gobierno, etc. También, gracias a una compañera del Paraguay que hacía de traductora, me pude comunicar con personas que no hablaban español. Por ejemplo, personas de Rusia, allá no hay donde atender a las personas que viven con VIH, se las atiende en psiquiátricos. De la India conocí a Surija, el me contaba que en su país no se trataba a las personas con VIH y que una gran cantidad de mujeres estaban infectadas. ¿Pero cómo? Si salen con otro hombre las matan a piedrazo. Pero lo que más me impacto y me quebró fue ver la realidad de África. Lo que sacamos charlando con otros países de América Latina y el Caribe, es que no hay unión y nuestros gobernantes hacen la vista gorda. Muchas de las personas que fuimos a Barcelona vivimos con VIH y pudimos darnos a conocer abiertamente. “Que mejor lugar”, lo que muchos no podemos realizar en nuestro país. Durante estos días respiramos cierta libertad, si supieran la carga que pude compartir y dejar de sentirla como carga sin tener que estar cuidándome cuando hablo y no meter la pata.
Expectativas: aprender y conocer. Ampliar la visión, ver desde afuera a mi país y ver por que cuesta tanto tomar decisiones. Fueron días de compartir, sacar broncas y reír por estar vivos.
Talleres: aprendí y vi realidades y maneras de trabajar de otros países, pero la mayoría eran europeos.
Me hubiera gustado más participación de talleres para unir, por ejemplo a países que tuvieran cosas en común y cercanos para poder intercambiar experiencias. Sentí que faltaron espacios para América Latina y el Caribe.
Algo positivo fue ver a tantas mujeres fuertes y luchadoras que hacen tanto y con tan pocos recursos. ¡Qué ejemplo Fue para mí!, me sentí orgullosa de ser mujer. Recordé a las mujeres de mi país que trabajan en el anonimato. Yo les digo: somos muchas y van a ver más mujeres que van a cambiar, nosotras somos un pilar importante para ese cambio. Creo que en general todo los que vivimos con VIH y participamos en estos eventos lo sentimos en forma diferente a los que suele sentirlo un delegado habitual que asiste a una conferencia.
El principal reto de este encuentro era: Que fuera algo más que una gran fiesta donde las grandes compañías farmacéuticas vuelcan millones de dólares, la cuestión fue hacia lo político. La conferencia ha dejado una cosa muy clara, “Sin voluntad política la pandemia seguirá añadiendo ceros en las cifras de los muertos”.
El lema de la conferencia era “Conocimiento y compromiso para la acción” ¿Qué paso con la evolución? Hace quince años el primer encuentro mundial sobre Sida en Atlanta (EE.UU), no disponía de ningún tratamiento eficaz. Hoy día, hay posibilidad. Existen una decena de ARV pero es contradictorio, solo acceden a ellos un 5% de personas y el resto no. ¡Qué ironía 2002!
Compromiso: venir con un compromiso concreto y de determinación. Ustedes funcionarios, empresarios y políticos que están donde están por su capacidad y esfuerzo (quiero pensar eso) tienen mucha responsabilidad y poder. Usar este poder y privilegio que sirva para llegar a soluciones humanas, constructivas, con respecto al Sida.
Al regresar a casa dije: A seguir trabajando más fuerte.
Les voy a contar un cuento basado en un hecho real.
Resulta que un grupo de personas querían trabajar en una salita de barrio y realizar prevención, llevaban todos los materiales, ganas y mucha voluntad. Hete aquí, que en la salita estaban todos de acuerdo, pero había que pedir permiso a Doña Firuleta y hacia allí ellos fueron. Pidieron permiso a través de cartas, por teléfono, pidieron audiencia. Pero como Doña Firuleta era lenta, tardo tres, cuatro, cinco semanas en responder y se acordó que ella ya no era la que autorizaba la entrada a la salita. Bueno ¿a quién debemos recurrir? Doña Firuleta los envió con Don Paciencia, este señor los recibiría, pero primero evaluaría alguna carta….si la carta le gustaba a él, podrían entrar a trabajar en la salita.
Paso un mes, dos meses y el tiempo siguió pasando y este grupo de personas sigue esperando alguna respuesta.
Josep M. Gatell, médico y co-presidente de la Conferencia de Barcelona dijo: “Cuando volvamos a casa debemos convencer a nuestros líderes locales para que traduzcan el compromiso y el conocimiento en acción.
Critico: muchos aceptan a estos incapaces, que son tan nocivos. Provocan analfabetismo, desesperanza, hambre, infecciones y muertes que podríamos evitar. Q ue haya gobiernos corruptos no significa que las personas que viven con VIH tengan que pagar por ello y seguir sin tratamiento, o que por falta de medicamentos o resistencia a los ARV tengan que irse del país en busca de ayuda (el que puede irse, y el que no se muere). Y que las personas que no viven con VIH, se les niegue la información de cómo cuidarse.
La conferencia de Barcelona estaba llena de personas que luchan contra la epidemia, pero los que tienen el dinero y la capacidad de decidir no luchan, sino que buscan intereses propios. Sabemos que el tratamiento salva vidas, mientras que la prevención asegura el futuro. ¿Cuál es la falla? ¿La falta de infraestructura? ¿No es una escusa? Las barreras reales, son la falta de determinación política y burocrática.
Esta es mi conclusión después de Barcelona 2002.
Gilda Colman
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